
Indalecio Dangond
Lo peor del cuento, es que, un grueso número de estos congresistas son anónimos para los colombianos y prácticamente vienen a pasear a Bogotá. Les aseguro que, si recogemos una plática y le pagamos a una firma auditora un estudio de evaluación de gestión a los 280 congresistas, más de la mitad se raja.








