
Luis Guillermo Vélez Álvarez*
El Sistema Nacional de Salud (SNS) se puso en el centro del debate presidencial del pasado 14 de marzo. Ni los periodistas ni los candidatos mostraron un gran conocimiento tema y, probablemente porque eso da más réditos electorales, en todos afloró la tendencia a descalificar un sistema cuyos logros son reconocidos internacionalmente y que se compara muy favorablemente con los de países más desarrollados económicamente. Esos logros son en cobertura, oportunidad de la atención y bajo gasto de bolsillo de parte de los afiliados.







