
Alexánder Cambero
El flash de la cámara captó la imagen del asesino. Un nervioso Maikel Moreno, funcionario policial adscrito a la Disip era reseñado. Su rostro transpiraba copiosamente en una mañana atestada de comentarios. Temblaba de miedo después de haber ultimado a un ciudadano. En una calle en las cercanías del paseo del Orinoco quedó el cuerpo inerte de un hombre bañado en sangre. Las primeras pesquisas hablaron de abuso policial. Prevalido de su poder de fuego disparó repetidas veces contra alguien que no se resistió. En 1987 fue condenado por este vil asesinato. Trató infructuosamente de alegar defensa propia. Un juzgado de Ciudad Bolívar lo condenó al encontrar pruebas suficientes. Sin embargo, las mafias judiciales lograron que su pena fuera reducida. Años después fue señalado como autor del crimen de Rubén Gil Márquez, quien cayó en medio de un tiroteo ocurrido en las afueras del Parque Central de Caracas. Un hombre marcado por dos crímenes siguió su ruta en las profundidades de las almas torcidas.







