Jorge Enrique Pava
El niño, de doce años, salió esa tarde con la ilusión de ver un encuentro más de su Once Caldas, al que considera el mejor equipo del mundo. En la última navidad recibió con alborozo el regalo que más disfruta y espera: el abono para ver durante toda la temporada a su Blanco del alma. Era otra fecha definitiva en la cual su equipo tenía que ganar o ganar, pues la campaña ha sido tan pobre que está en serios riesgos de descender a la categoría B, lo que significa un retroceso histórico del campeón de la Copa Libertadores de América y uno de los íconos y símbolos de Manizales.








