
Maritza Aristizábal*
Seguramente esta columna será tremendamente impopular, me tacharán de retrógrada, machista, puritana, goda, punitiva, ortodoxa y quién sabe cuántas cosas más porque en este debate solo se han hecho sentir los extremos, con acusaciones, señalamientos y poco espacio a puntos medios. Y sí, quizá yo hablé desde uno de esos flancos, mi posición no es vergonzante.








