Jorge Enrique Pava
Cuando vemos la apatía de la sociedad manizaleña para participar en política, entendemos una de las razones por las cuales hoy nos encontramos en este estado de abandono, desencanto, angustia y destrucción. Durante años alertamos sobre la disminución de líderes en la ciudad, muchos de ellos convertidos, mas que en migrantes, en exiliados, pues quienes ostentaban el poder político lo concentraban en unas pocas personas (aún hoy concejales y diputados); y quienes se apoderaron del supuesto liderazgo cívico se convirtieron en mercaderes, haciendo de la confianza económica y empresarial en ellos depositada, el mejor negocio personal. Desterraron entonces a la gente buena, preparada, pensante, verdaderamente cívica, honesta y con pergaminos suficientes para asumir las riendas de la ciudad, y quedamos en manos de los oportunistas.

