Jorge Enrique Pava
Que Gustavo Petro haya incumplido su agenda en 82 ocasiones en un escaso año de gobierno no resulta extraño, pues la soberbia con la que se comporta en todos los ámbitos de su vida no permite esperar nada diferente. Son 82 desapariciones que, sumadas a más 20 viajes internacionales, promedian dos incumplimientos semanales en compromisos de todo tipo. Ha irrespetado a las Altas Cortes, gremios económicos, alcaldes, gobernadores, fuerza pública, centrales obreras, ministros y misiones extranjeras. Es decir, ha pisoteado a todo el mundo sin importar las consecuencias, pues su principal propósito es cumplirles a los criminales, terroristas, asesinos y convictos para quienes siempre está disponible y presto a generarles impunidad, indulto y perdón.
