Jorge Enrique Pava
Se negaban a salir del clóset… La unión con el capo del presupuesto municipal, de la burocracia, de la contratación estatal, del direccionamiento de órdenes macabras, y el constreñidor experto e inescrupuloso era en sí una vergüenza. Pusieron a circular versiones de que otros podrían lucrarse con el favor de aquel infante díscolo que, desde el piso 16 de la alcaldía de Manizales, o desde algún lugar incógnito donde suele ocultar sus desvaríos, les propondría inmolarse ante los electores, a cambio de su millonaria suciedad y fétidas acciones.
