
Ernesto Macías Tovar
“Ningún negro me dice a quién nombro”. Con esa frase brutalmente racista -que en cualquier otra democracia habría bastado para exigir la renuncia inmediata del presidente-, entre otras, Gustavo Petro apareció la noche del pasado 15 de julio en un nuevo monólogo de cinco horas que pasará a la historia como una mezcla tragicómica de egolatría, paranoia y descomposición personal de un mandatario, transmitido por todos los canales de televisión.







