
Pedro Aja Castaño
Hace 4.000 años la celebración del Año Nuevo tuvo su origen en una guerra mítica, la victoria del dios del cielo babilónico, Marduk, sobre la malvada diosa del mar, Tiamat. Y cumplía un propósito político, pues se coronaba al nuevo rey, lo que significaba un nuevo ciclo de mandato divino.








