
Alfonso Monsalve Solórzano
Hace ocho días ganó Petro por un margen minúsculo de 700.000 votos y todos sus adversarios aceptaron sin reparos su triunfo. Distinto a si hubiese sido a la inversa, sospecho, porque el país, probablemente, estaría incendiado por una horda que estaría hablando de fraude. Ese fue, precisamente, el escenario de película de horror, que sin embargo no atemorizó a más de diez millones y medio de colombianos, que seguramente pensaron que era mejor ponerse colorado un rato para conservar la democracia y la libertad, que pálido para siempre.







