
Rafael Uribe Uribe
He recalcado con frecuencia los desatinos de Petro. Su llegada al desgobierno la atribuyo a un justo castigo por la insolencia de compatriotas que abusaron de sus privilegios en desmedro de sus empleados, de los más necesitados y el rechazo a Dios por equivocados caminos. ¿Será que ante estos acontecimientos despertarán de su letargo?