
Alfonso Monsalve Solórzano
Es exasperante. La pesadilla parece no tener fin, y ya habrá gente que rechaza a Petro, pero tiene la idea de que para que se calme, habrá que concederle lo que quiere, pues ya pronto se irá y podremos revocar, cuando ganemos las elecciones del 26, sus desastrosas medidas y terminar su infame corrupción. Pues están equivocados. No nos pueden derrotar por cansancio. Está llegando la hora de marcar un deslinde total y pasar a la ofensiva, porque Petro no tiene límite; a medida que se le dé algo, querrá más, hasta copar el poder absolutamente.








