
Beatriz De Majo
Un marcado interés de China en Latinoamérica se desarrolló a inicios de los 2000. Ello resulta coincidir igualmente con los años del despertar del chavismo en Venezuela y de su influencia izquierdizante en el Caribe, Centro y Suramérica, por lo que tendemos a asociar estos dos momentos que, en la práctica, no mantienen entre sí una relación de causalidad. La presencia del gigante asiático en el subcontinente tiene un trasfondo económico, no ideológico, y si ello se traduce hoy en un hecho de significación política, no es porque desde sus inicios Pekín haya emprendido una campaña de penetración en predios históricamente de influencia estratégica norteamericana.









