
Mauricio Botero C.
A mucha honra, en nada estoy de acuerdo con el narcoterrorista Iván Márquez. Pero en lo que sí estoy identificado con él es que Venezuela es un país inseguro… muy inseguro. Márquez tenía en Apure decenas de hombres para protegerlo, repartidos en dos o tres anillos, pero al ver pasar por el río Orinoco los cadáveres primero de Santrich y después del Paisa y Romaña, la cabeza de la “Nueva Marquetalia” huyó al Amazonas. Márquez, que está pagando hoy un alto precio por la ingenuidad de creer que Maduro lo podía e iba a proteger, debió razonar que era mejor ser un cobarde vivo que un terrorista muerto. “Visto lo visto, no tuve más remedio que poner los pies en polvorosa”, se le oyó exclamar.







