
Alexánder Cambero
Un régimen que enaltece la trampa como su mayor aderezo ideológico, no puede venirnos ahora a hablarnos de pulcritud en el manejo de la hacienda pública. Desde su inicio promovió el derroche a manos llenas. Hizo alarde de manejar los dineros del estado sin ningún tipo de escrúpulos. Exhibiendo un estilo de vida dispendioso, propio de aquel que logró ponerle la mano al botín. En definitiva un proyecto político malsano, promotor de las peores aberraciones que una sociedad contemporánea pueda soportar. Ese planteamiento político: egocéntrico y con ínfulas de perpetuidad, simplemente invita a sus dirigentes a saquearlo todo.






