
Rafael Rodríguez-Jaraba*
La proliferación de carruseles y pirámides financieras solapadas bajo la apariencia de elegantes mesas de dinero y de promotores de millonarios y jugosos contratos, de nuevo está asolando al país; igual sucede, por parte de estafadores en Internet, plataformas digitales, redes sociales y aplicaciones virtuales como WhatsApp, quienes, engañosamente promocionan todo tipo de bienes y servicios sin ningún tipo de vigilancia y control por parte de las superintendencias Financiera y de Industria y Comercio, la Fiscalía General y las autoridades de Policía.







