
César Salas Pérez
Cooptadas la mayoría de instituciones por el arrollador poder presidencial, después de la Fiscalía la que más causa preocupación es la del Ministerio publico, un gigante burocrático que a decir verdad, es más inútil que útil para la supuesta defensa de salvaguardar los derechos humanos e intereses de los ciudadanos ante el Estado. No en vano, es meritorio el título de Procurador de bolsillo de Petro. ¿Cuál es la diferencia con la Fiscal General de bolsillo? Ninguna. Son el género y la especie confabuladas.







