
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Los comentarios colosales, al igual que la imagen deslumbrante de China, captada por la óptica de compradores esporádicos, de miembros de misiones comerciales breves y de turistas de corta estadía, poco ayudan a dilucidar la verdadera realidad política, social y económica de esa milenaria nación.








