
Rafael Rodríguez-Jaraba*
La historia demuestra como el comunismo siembra ilusiones, sueños y esperanzas, pero solo cosecha violencia, frustración y miseria. El desplome gradual e irreversible de la dictadura cubana, está esperanzando a su pueblo con el fin del sanguinario y desvencijado régimen impuesto por los hermanos Castro y ahora prolongado por el remedo de dictador Miguel Díaz-Canel.






