
Luís Alonso Colmenares R.
En La Guajira, la situación humanitaria de las comunidades wayuu sigue siendo crítica y refleja un combustible variado de corrupción sistemática y abandono estatal, encubierto bajo el velo del respeto a los “usos y costumbres” indígenas, para justificar el trato indigno, la negligencia criminal y la corrupción descarada que azota a las comunidades indígenas. Hay que llamar las cosas por su nombre y denunciar esta farsa que está costando vidas.







