
Jaime Arizabaleta
La amabilidad, decencia y humildad del pueblo antioqueño se ha visto ofendida con la insolencia e improvisación de Daniel Quintero, sin mencionar sus polarizantes maneras de gobernar Medellín. Quintero quien ha sido un “avispado”, mal rodeado, nepotista y derrochón; ahora ha enfilado su artillería para humillar las tradiciones de los paisas, particularmente a los silleteros.








