
Saúl Hernández Bolívar
Con la vuelta a casa de Armandito Benedetti creíamos que lo habíamos visto todo hasta que salió a caminar por la cuerda floja el ministro de Hacienda.

Saúl Hernández Bolívar
Con la vuelta a casa de Armandito Benedetti creíamos que lo habíamos visto todo hasta que salió a caminar por la cuerda floja el ministro de Hacienda.

Álvaro Uribe Vélez*
Parece que reconforta el consumo en este diciembre. Las bonanzas son contundentes.

Paloma Valencia
El ministro Bonilla se va, y empezamos con el tercer ministro de hacienda de este gobierno. En la actual situación, habría sido útil y deseable mucha estabilidad en el cargo; sin embargo, en esto también el presidente ha sido caprichoso.
Eduardo Mackenzie
La ONU volvió a ridiculizarse al mentir de nuevo sobre Colombia: dijo que hay un hangar en el aeropuerto de Bogotá “con 20.000 cuerpos sin identificar”.

Luis Guillermo Vélez Álvarez
Durante este año, con mi equipo de trabajo y de algunos amigos voluntarios, trabajamos en ocho proyectos de acuerdo de los cuales alcanzamos a radicar cuatro, que esperamos sean debatidos en las primeras sesiones del próximo.

Juan David Escobar Valencia
El nefasto gobierno actual que avanza eficazmente en convertir a Colombia en un Estado fallido, y si no me creen esperen las plagas destructivas que tendremos en el 2025.

Carlos Perdomo Cueter
"El país, particularmente la Costa Caribe, necesita una verdadera reforma universitaria, generadora de comunidades académicas y científicas"

Carlos Salas Silva
¿Quién podría imaginarse que en cosa de diez días caería el tenebroso dictador de Siria?

Alfonso Monsalve Solórzano
Los argumentos ad hominem no son, en general, una forma razonable y decente de persuadir a un auditorio porque se enfocan en las personas, tratando de desacreditarlas y descalificarlas, en lugar de discutir el meollo del asunto sobre el que se delibera. Pero con Petro es casi siempre imposible no atacar -argumentativamente hablando- su comportamiento o sus afirmaciones o negaciones, desafortunadas, mentirosas y prepotentes, que buscan justificar lo inmoral y artero de su propio comportamiento y el de sus amigos; o, destruir a su oponente, acabándole su honra y el buen nombre, tildándolo de paramilitar, muñeca de la mafia, y un sinfín de epítetos sin ningún sustento probatorio.

Álvaro Uribe Vélez*
“Tiene razón Santos, él es muy diferente al Presidente Petro.