
Carlos Salas Silva
Aranceles es la palabra preferida de Trump y con razón. Con solo anunciarlos comienza la tembladera por estos lares y pasando el océano en la vieja Europa. Es un arma con la que se acaba la alcahuetería, pero no es la única. Sin duda su capacidad de negociar es otra. La ejerce desde una posición de ventaja indiscutible, no hay nada que hacer.







