
Ruby Chagüi
La semana termina con desastres provocados por lluvias que no se detienen y las autoridades ambientales ya alertaron sobre la muy probable llegada desde septiembre hasta enero de 2022 del fenómeno de La Niña: el enfriamiento, entre 0,5° y 1° centígrado, de la superficie del océano Pacífico a lo largo de su zona ecuatorial. Hemos visto con preocupación y tristeza lo sucedido en Sarandelo y Palo de Agua, corregimientos de Lorica, en Montería y Cereté, por el desbordamiento del rio Sinú. Hablo frecuentemente con amigos afectados por las inundaciones causadas por las precipitaciones y el aumento en los niveles de los ríos Cauca y San Jorge. Cara e Gato se inundó y tiene en alerta a los 11 municipios de La Mojana. Me inquietan las noticias que informan sobre el colapso de la movilidad terrestre en el Catatumbo, las tormentas eléctricas en el litoral Caribe y las familias afectadas en estos lugares, como en Atlántico, Bolívar, Cundinamarca, Tolima, Valle del Cauca y otras partes de Colombia.









