
Juan David Escobar Valencia
Las caídas parecieran ser parte inevitable de la vida y por eso la única manera de no tener las primeras es cuando no tienes la segunda. Las equivocaciones y las caídas pueden ser el resultado de muchas cosas, como por ejemplo: sobrestimar la capacidad de mantener el equilibrio a pesar de las circunstancias no siempre controlables o mal monitoreadas, considerar que dicho equilibrio depende exclusivamente de lo que hagas y no también de otros, creer que la forma de mantenerlo no cambia en el tiempo una vez aprendiste una modalidad que lo ofrece, o desplazarse a una velocidad considerablemente mayor o menor, y durante mucho tiempo, a la que los demás lo hacen, pues las colisiones serán inevitables.







