
Juan David Escobar Valencia
Con mucha razón dijo el poeta y dramaturgo T. S. Eliot, en su obra The Cocktail Party, que “La mitad del daño que se hace en este mundo se debe a las personas que quieren sentirse importantes”.

Juan David Escobar Valencia
Con mucha razón dijo el poeta y dramaturgo T. S. Eliot, en su obra The Cocktail Party, que “La mitad del daño que se hace en este mundo se debe a las personas que quieren sentirse importantes”.

Pedro Aja Castaño
La locura es la nueva normalidad social. Rick Yancey

Ariel Peña
De Acuerdo con su discurso en la 77 Asamblea de la ONU, el presidente colombiano Gustavo Petro, debe pedirle al partido comunista chino que rebaje a su mínima expresión el CO2 que envía a la atmósfera ese país asiático y que representa el 30% a nivel mundial, siendo el que más contamina; además exigirle al régimen chino la legalización de la cocaína, y así saber cuál es la repuesta de Pekín al mandatario nacional, porque definitivamente en ocasiones se pretende ser el ombligo del mundo; subrayando que los discursos de los jefes de Estado en la ONU, en la mayoría de los casos se convierten en algo alegórico.

Jesús Vallejo Mejía
Al tenor del discurso oficial, el gobierno colombiano considera irracional la guerra contra las drogas y da a entender que no continuará librándola, pues declara de hecho su capitulación. Pero Colombia está solemnemente comprometida ante la comunidad internacional por la Convención de Viena de 1988 promovida por las Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

Luis Guillermo Vélez Álvarez*
“La población puede continuar creciendo durante muchos miles de siglos y la tierra seguirá siendo suficiente para asegurar la subsistencia de sus habitantes” (William Godwin).

José Alvear Sanín
Aun después del completo destape de Petro en la semana que acaba de pasar, quedan muchos que lo siguen juzgando como si él fuera el presidente de la República de Colombia —Estado democrático y civilizado—, en vez de reconocerlo como el jefe de la revolución, que va a sustituir nuestra centenaria República por un Estado bárbaro, que eliminará todo lo que hemos edificado a lo largo de 212 años.

Andrés Valencia P.
Las últimas semanas han estado muy movidas en materia de reforma agraria, no propiamente por medidas de política pública enfocadas hacia una redistribución de la tierra, sino por la invasión de tierras que se viene dando en el norte del departamento del Cauca, en el Huila y en el Magdalena.

Rafael Rodríguez-J*
La primera marcha contra el gobierno Petro, no será política ni ideológica, será una movilización cívica y pacífica en demostración de rechazo, repudio y condena a la grave situación de inseguridad, inestabilidad, descomposición y perversión que embarga a la nación, que ha sido creada y promovida por un gobierno presidido por un sujeto torpe e inepto, cegado por el odio, el resentimiento y la venganza, y, empecinado en destruir la democracia luego de ser elegido en ella.

Alfonso Monsalve Solórzano
A medida que avanza este torbellino que es el gobierno del presidente Petro, el caos se apodera de Colombia. Directivas políticas incendiarias sustituyen las leyes de la república y paralizan las instituciones que deben garantizar el orden requerido, para que el país funcione con la normalidad que se requiere para que haya paz social. El gobierno de la paz total, contrario a su prédica, está incubando, en mi sentir, de manera calculada, el enfrentamiento violento entre los colombianos y la destrucción del país, mediante la permisión de la agresión de los derechos de distintos sectores sociales o, incluso, de la comunidad toda, para generar la crisis total que imponga la revolución, en aplicación del adagio leninista–maoísta, según el cual no hay construcción sin destrucción; versión simplificada de la dialéctica hegeliano–marxista, según la cual la lucha de contrarios, y el triunfo del nuevo sobre el viejo, es el motor de las cosas y de la historia.

Luis Guillermo Vélez Álvarez*
I
Los economistas muy populares entre los no economistas, especialmente entre los políticos, son extremadamente sospechosos. El total desprecio por la teoría de la demanda y su obstinada incomprensión del fenómeno del interés es la característica común a todos ellos. Ese el caso de Thorstein Veblen, John Kenneth Galbraith y Thomas Piketty. La actual estrella del firmamento de los economistas populares, Mariana Mazzucato, no es la excepción.