
John Marulanda*
A poco de cumplir 100 días en el poder, Petro ha declarado la emergencia nacional que, aunque la endilga a la crisis climática de La Niña, parece que se trata en realidad de la situación económica que nos tiene a todos con los pelos de punta. A todos menos a sus áulicos. El cambio del dólar, la incertidumbre inversionista, la nueva reforma tributaria, sus declaraciones sobre cambio climático en COP27 ante unos 200 jefes de estado y líderes globales y la tal paz total, entre otras realidades, han revolucionado el optimismo de un país con un crecimiento superior al de sus pares vecinos. El fenómeno no es solo de Colombia, ni de ahora.







