
Luis Guillermo Vélez Álvarez*
En el Siglo XIX, Salvador Camacho Roldán se opuso al ferrocarril, alegando que para mover la precaria carga entre los pueblos bastaban unas cuantas recuas de mulas y sus arrieros. En el siglo XX, María Helena de Crovo, ministra de trabajo de López Michelsen, retrasó cuanto pudo la instalación de cajeros automáticos, convencida de que acabarían con el empleo bancario.







