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A la espera de una decorosa renuncia
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A la espera de una decorosa renuncia

Carlos Salas Silva      

Una decorosa renuncia es lo que cabría esperar de Petro si se tratase de una persona digna. Con el apabullante testimonio de su misma nuera, el emperadorcito ha quedado en toda su vergonzosa desnudes. Nada nuevo sale de ahí, ya sabíamos de las triquiñuelas de su hijo desde campañas pasadas y de los negocios, más que turbios, del señor de las bolsas, lo nuevo acá es la actual condición del suegro de la denunciante, ocupando, de manera ilícita, la presidencia a la que ha pretendido transformar en un trono inexpugnable. Inexpugnable como desde siempre se ha considerado éste guerrillero que ha hecho toda su vida lo que le ha venido en gana amparado en una justicia corrupta, en unos políticos detestables y en unos ciegos seguidores que le comen el cuento de que es el paladín contra la injusticia social.

De la paz total a la impunidad y corrupción total
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De la paz total a la impunidad y corrupción total

Alfonso Monsalve Solórzano

Resulta ser que la toma del campo petrolero de Emerald Energy situado en la vereda Los Pozos de San Vicente de Caguán -en la que un policía y un civil resultaron asesinados y setenta y nueve policías de lo que antes era el Esmad, además de nueve trabajadores de la empresa, secuestrados, todo por un grupo que se hacía llamar Guardia Campesina, que, además, quemó y destrozó las instalaciones- fue, según noticias no desmentidas hasta ahora, impulsada por las disidencias de las Farc.

El elefante de Petro
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El elefante de Petro

Rafael Nieto Loaiza 

Una espantosa semana para el país. Primero, Petro decide jugarse por la fanática de la Corcho y la masacre que pretende del sistema de salud y sacrificar a Alejandro Gaviria que, más allá de sus propias contradicciones, era al menos una voz sensata en el Gabinete. Mientras, las otras dos ministras defenestradas se quejan de que en Casa de Nariño ni siquiera las recibían. Después, en el Caguán extorsionan una compañía petrolera y queman sus instalaciones, secuestran seis civiles y más de 70 policías y degüellan a uno, todo bajo la mirada impávida y negligente de Petro, su MinDefensa y el Director de la Policía. Mientras, el MinInterior alaba a los criminales que, enmascarados como guardia campesina, son descritos por Prada como un “mecanismo de autoprotección […] un instrumento maravilloso, muy hermoso”. En el entretanto, la exmujer de Nicolás Petro, con pruebas en la mano, lo acusa de favorecerse de su calidad de delfín, de tráfico de influencias, de negociar apoyos de políticos corruptos a cambio de puestos y entidades estatales, y de recibir centenares de millones de pesos y camionetas de lujo de antiguos narcotraficantes y grandes contratistas. Las bolsas de efectivo parecen ser una costumbre familiar. La acusación se suma a las denuncias, con audios en manos gringas, contra el hermano de Petro, por cobros de dinero a narcos a cambio de beneficios gubernamentales.

¡Servir en Colombia es una mierda!
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¡Servir en Colombia es una mierda!

Luis Alberto Ordóñez*

En Estados Unidos, entre otros países, cuando ven a un militar los ciudadanos, por iniciativa propia, le dicen: “Gracias por su servicio” y quienes usan sombrero se lo quitan en señal de respeto; son queridos y admirados porque son quienes los defienden de amenazas externas e internas. En Colombia ese mismo sacrificio no se agradece; el respeto se perdió y a militares y policiales los secuestran y hasta degüellan cual animales. Para rescatarlos deben mediar la Defensoría del Pueblo o entidades internacionales: qué vergüenza de país aquel donde la autoridad se humilla, se maltrata y a sus integrantes se les asesina para luego exhibirlos en salones comunales al lado de los policías secuestrados.

La razón de la paz: la gente
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La razón de la paz: la gente

José Félix Lafaurie 

Las negociaciones con el ELN no pueden perder de vista su razón de ser, porque la paz no es un intangible, sino un bien público materializado en “la gente”, que en los campos espera liberarse del yugo de los violentos para garantizar el control territorial que sostiene sus rentas ilícitas, y en las ciudades está a merced del microtráfico.

Política armada y cocaína
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Política armada y cocaína

John Marulanda*      

En junio del 2014, el entonces máximo jefe de las farc, alias “Timochenko”, declaró a los medios: “El gobierno puede decirnos: ‘entréguenos las armas y desmovilícense’. ¿Y qué les decimos nosotros? Pues entréguenos el poder”. En esa simplona lógica, el matasiete de las farc definió su posición frente a las propuestas sencillas del gobierno de Uribe Vélez. Años más tarde el viejo “Timo” sigue al frente de una facción fariana, con el título de Partido de los Comunes, luego de rendirse a un Estado burgués.

Mitos políticos
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Mitos políticos

Jesús Vallejo Mejía 

En mi lejana juventud, mientras unos de mis compañeros de universidad se aplicaban a leer a Marx, Lenin y sus epígonos que los nutrían de ideas comunistas, yo fortalecía mis ideas liberales leyendo a Benedetto Croce y Guido de Ruggiero, al tiempo que abrevaba en la social democracia de la mano de Harold Laski.

Rey del caos
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Rey del caos

Paola Holguín         

“…¿Cómo va a ser el Gobierno de Petro?…El primer año, él nombra un buen gabinete de unidad nacional; no lo logra cohesionar. Pasan seis u ocho meses, si no pasa mucho, se le desbarata el gobierno y Petro empieza a tuitear como loco, y básicamente es ese conflicto que crea de manera permanente y la agenda del país girando alrededor del tweeter de Petro y no se hace nada.”