
José Alvear Sanín
El país, 221 días después de la posesión de Petro, ofrece el panorama más caótico. Nunca habíamos estado tan mal. Inseguridad, paros, extorsión, asesinato de líderes sociales, crecimiento exponencial de narco cultivos, desarme de la Fuerza Pública y cese unilateral de su actuación, marasmo económico, malas relaciones con gobiernos legítimos y compadrazgo con dictaduras repugnantes. Aquí lo único total es el desgobierno. Mientras el orden público desaparece, Petro habla, twittea y delira, dentro de una incontenible diarrea mental rayana en la chifladura.





