
Luis Alberto Ordóñez*
En dos ocasiones nuestro presidente ha rendido honores a la bandera del otrora grupo terrorista M-19, demeritando, en mi opinión, su democrática llegada al poder y despreciando a las víctimas de las acciones de esa guerrilla; ese recuerdo de crueldad, tristeza y oscuridad, que todos creíamos en el olvido, se revive cuando es el primer mandatario quien, con aparente orgullo, quiere resignificar ese símbolo que en el pasado representó terror y dejó pésimos recuerdos entre los colombianos. ¿Cuál es la intención? Es la pregunta de quienes amamos la paz y propendemos por la vida.








