Darío Acevedo Carmona*
Gustavo Petro, en mala hora presidente de Colombia, quiere pasar a la Historia como un grande, uno de los más sobresalientes líderes mundiales, de la humanidad y de la izquierda comunista. No debe extrañarnos que los textos de historia dirán que fue presidente electo en los términos del sistema electoral creado por la democracia nuestra, tal vez no dirán que él no creía y además renegaba de ella.








