
Alexánder Cambero
El momento es ahora. Estamos obligados a cerrarle el paso a quienes han traicionado al pueblo venezolano, ofreciéndose como damiselas de nocturnal vuelo a los furtivos brazos del oprobio reinante. Existe tanta complicidad que dejarlos que sigan avanzando es perdernos. Son los caballos de Troya que abundan entre nosotros. Son los grandes benefactores de un proceso que desintegró la suerte del país. Debajo de la piel de algunas figuras opositoras, está el habilidoso lobo rojo que alimenta sus insaciables entrañas.

