
Luís A. Colmenares
La gasolina y el diésel no solo son combustibles de los vehículos automotores, sino que también son combustibles de la economía, en la medida en que cualquier cosa que le pase a la gasolina y al diésel se convierte en un efecto multiplicador para toda la economía, por consecuencia de los efectos que también tienen en la sociedad en general. Y no es un problema exclusivo de Colombia.
Cuando se aumenta el precio de los combustibles también se aumenta el precio de todo, pero especialmente el precio de los alimentos. Además, ese aumento tiene efecto en el combustible que utiliza el parque automotor de las entidades del gobierno nacional y los gobiernos territoriales, que no es pequeño, y se paga con el recaudo de nuestros impuestos.