
Luis Guillermo Vélez Álvarez*
La fijación de un salario mínimo legal (SML) es mala política económica. El hecho de que esa legislación exista en tantos países y que buena parte de la opinión, incluso ilustrada, la encuentre natural y conveniente es muestra del preocupante retroceso de la economía liberal y la enorme confusión que esto genera.