Eduardo Mackenzie
Ridículo el discurso de Gustavo Petro ante la asamblea general de Naciones Unidas. Tenebroso y ridículo no sólo por sus mentiras –acusó a Estados Unidos y Europa (pero no a Putin, el verdugo de Ucrania) de invadir a Ucrania y también a Irak, Libia y Siria “en nombre del petróleo y del gas”. Risible por su lirismo adulterado y sus insultos contra los países aliados de Colombia -acusó a Estados Unidos y a la Unión Europea de destruir la Amazonía, de saquear los recursos naturales del mundo, de “declararle la guerra a la selva, a sus plantas, a sus poblaciones”-. Tendencioso discurso por sus insinuaciones contra el modelo de desarrollo capitalista y por su visión sobre el “fracaso (sic) de la lucha contra el calentamiento del planeta”.